En el revisionado de la primera temporada he disfrutado de lo lindo. Cada capítulo es una obra de arte… ese aire envolvente, la capacidad que tiene cada episodio de reunir la bondad, diligencia y peculiaridad del agente Cooper (interpretación magistral de Kyle MacLachlan) con el misterio, miedo y curiosidad que vertebran la trama tejida por los creadores de Twin Peaks.
Es una serie densa, profunda, amable, aterradora en ocasiones y con mucho trasfondo. Nos sumergen en una solemne ansiedad pero de repente te sacuden y te dejan respirar. Es paradójica, muy grande. Y la banda sonora de Badalamenti potencia todo, cada instante. Esa delicada melodía a uno no se le va de la cabeza, y qué decir de la tórrida The Pink Room). Brillante.
Una serie como Perdidos difícilmente existiría si Twin Peaks no nos hubiera deleitado, estoy seguro de que Lost no sería igual. Creo que para muchos lectores del blog esta frase es una clara invitación a caminar por el paisaje de la bella localidad de Twin Peaks, tomad nota amigos.
Twin Peaks nos habla del bien y del mal usando como pretexto el asesinato de una joven y su posterior investigación policial. Cuando uno ve la serie piensa lo alucinante que es la línea que trazan Frost y Lynch, nos muestran un pueblo que parece tranquilo y conforme pasan los capítulos da la sensación de que para nada lo era: “Me interesa saber que se esconde tras las limpias fachadas, tras los visillos de las casas, explorar los recovecos tortuosos de la existencia. Soy como un detective que destapa lo que los demás ocultan. Y es que este mundo de hoy no es un lugar tan maravilloso como dicen. No es el sueño más brillante”, dijo David Lynch.
¿Te atreves con Twin Peaks?




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